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Fotografía por Flavia Bernar Solano. Todos los derechos resevados

Para todo aquel al que le gusta leer, acabar un libro con el que ha disfrutado es una pequeña tragedia. Como despedir a un amigo o perder un novio. Yo, siempre dejo un par de días de luto al menos, antes de empezar ningún otro y espero con ansiedad la recomendación de algún amigo afín a mis gustos.

En mi casa había libros por todas partes en medio de montones de cosas y hermanos. Un desorden cercano a la entropía que adornaba el pasillo familiar, donde se mezclaban los libros de texto, los cuentos, y la ropa, con juguetes rotos.

La intimidad no existía. Solo en el baño. Quizá, por eso, siempre hubo libros en los baños de mi casa. Para poder recogerte un rato a lo tuyo. Gracias a esta falta de intimidad, algunos de nosotros desarrollamos una capacidad espectacular para meternos en la lectura y no oír nada mas. Sumergidos en Zane Grey, se podía caer el mundo alrededor nuestro que nosotros, no nos dábamos cuenta, estábamos en Río Perdido.

También me gusta escribir. Yo creo que es imposible separar la escritura de la lectura. Quiero decir que si te gusta leer, te gusta escribir. Hay escritores que dicen que cuando están escribiendo no pueden leer nada, necesitan separar las vivencias propias de las ajenas. También imagino que es para no contaminarse, es dificil no dejarse influir por el estilo de alguien que admiras, está en nuestro adn, es la empatía.

Escribo, ahora, en el ordenador, o en el móvil, a veces en servilletas, o en las fotocopias de no se qué que tengo a mano.

Escribir en el ordenador tiene su historia. Por un lado, resulta mucho más fácil. No tienes que hacer recortes y pegados o escribir en los márgenes los cambios de lo que has tachado. Pero por otro lado, como dice otro amigo mío, el ordenador ha acabado con la escritura; resulta tan fácil cambiar los textos que no consigues acabarlos. Afortunadamente, siempre hay alguien que te pone una fecha de entrega. Excepto en un blog, así que no os sorprendáis si mis comentarios cambian de contenido de un día para otro.

El ordenador también ha cambiado nuestra relación con la escritura. Me he dado cuenta que hago más faltas de ortografía desde que escribo en teclado, por eso he vuelto a escribir a mano. También, por el placer de pasar el lápiz por el papel, y valorar las diferentes variedades de tés o dés que soy capaz de hacer. ¿Como es posible que mis gés parezcan pes? Escribir es todo un gesto. Me gusta la escritura por sí misma, el trazo.

Escribir es muy parecido a dibujar. Cuando dibujas aprendes la realidad, es decir, la haces tuya. Cuando escribes a mano también aprendes las letras y la escritura, las haces tuyas.

El primer lenguaje, la primera escritura del ser humano es el dibujo, (Altamira, los egipcios, los chinos…) así que, para mí, están muy unidos. Quizá, por eso, enlazo muchos de mis textos con imágenes ya sean fotos o ilustraciones.

Ahora, además, ocurre una cosa curiosa, y es que se lee tan poco y se escribe tanto, que la propia escritura, como trazo, se está convirtiendo en imagen. A veces los textos se miran, más que leerlos. Se diseñan preciosos carteles anunciando promociones, o portadas con letras súper sugerentes. O se incluyen en los cuadros como parte púramente gráfica.

Y la imagen es, en ocasiones, la que me lleva a un libro, me guío por la portada, parece de idiotas, pero no puedo evitarlo. Aunque la prueba definitiva para elegir un libro es, desde luego, la lectura de la primera página. Si no te engancha desde la primera página, es dificil que te acabe gustando. Pero ¡qué importante es una buena edición, y que dificil conseguirla!

Aquí os voy a ir comentando los libros que voy leyendo y espero vuestro feedback también. No hay nada más entretenido que poder comentar un libro y descubrir que, en realidad, ninguno leemos el mismo.


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