Este es el título del último libro que he leído de Hanif Kureishi, uno de mis escritores favoritos. Nacido en Inglaterra en 1954, pero de origen pakistaní. Estudió filosofía y empezó a escribir para el teatro (se le nota) según indican en la solapa de la editorial Anagrama, editora del ejemplar que he leído, y muy bien traducida por Mauricio Bach.

El narrador prácticamente no sale de su habitación. Es una historia brutal, sobre el egoísmo, las relaciones de pareja, la enfermedad y la vejez. Es tan bestia, que ni siquiera es deprimente, no te da tiempo. Pasas de una escena increíble a otra aún peor y te vas comiendo las páginas como si estuvieras leyendo una novela policíaca o quizá ¿una página de un tabloide de sucesos? Sin embargo, como siempre, muy bien escrita, regodeándose en el suceso pero sin ser eso lo importante, bien narrada, describiendo el entorno y creando suspense, dando espacio a tal o cual personaje en cada capítulo. Tiene una gran habilidad para describir psicológicamente a los personajes, son casi fotografías, de lo explícito que es.

Cuando me gusta un autor, suelo leerme todo lo que saca al mercado o al menos todo lo que encuentro fácilmente. De Kureishi he leído estos que os comento a continuación.

Su primera novela » El buda de los suburbios» es una crítica a la estirada sociedad inglesa y su mala relación con los llamados «pakis», fué un bestseller en los 90. Es una sátira divertida y conmovedora.

En «El regalo de Gabriel», una historia trágica sobre dos gemelos del año 2001 cambia su estilo hacia una narrativa más intimista, donde se relatan vidas excesivas y desmoronamiento familiar, pero nada que no pueda pasar en cualquier familia. No hay que olvidar que con frecuencia la realidad supera a la ficción.

Tiene un estilo directo y en muchas ocasiones me recuerda al teatro, sus historias ocurren a veces en un cuarto, o una casa como todo escenario.

La historia que más me ha gustado hasta ahora de el, es «Intimidad». Donde se narra la descomposición de una pareja, el fin del amor, la lucha con uno mismo por asumir lo que está pasando. Es desgarradora pero no pierde ese humor negro característico suyo. A veces pienso que cuenta su propia vida de lo directo que es. ¿Sabes cuando lees un libro y es como si lo estuvieras escribiendo tú mismo? Sin embargo no es así, y como muchos lectores han debido pensar lo mismo, se ha molestado en escribirnos unos relatos autobiográficos (que aún no he leído, pero ya os comentaré) «Soñar y contar».

La novela que menos me ha gustado es «La última palabra», esta vez, le veo cierto tufillo snob, un humor mas facilón y la historia no tenía tanto interés para mi.

Os dejo una entrevista que le hicieron El País donde él mismo se explica, hace algunos años.

Y esta otra del año 2018 tras su participación en La noche de los libros, en Madrid, también de El País

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